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viernes, 10 de agosto de 2018

Cabaret (pero argentino che)


Dicen que el dinero erotiza, máxime cuando está en tus manos disponible en grandes cantidades,  algo que personalmente no puedo saber a ciencia cierta pues mi cuenta bancaria y mi billetera tienen la misma  capacidad tan incierta como despertar alto erotismo en una muñeca inflable, ergo, nada. 

Pero no olvidemos que partiendo de la vieja frase “Poderoso caballero es don dinero” hasta ver a don Néstor sentirse extasiado ante una caja fuerte no hay nada en el medio, porque el poderoso caballero lo sigue siendo.
No pretendo hacer apología sobre la importancia del dinero, pues recordando y adhiriendo a la frase que dicen dijo Jesús” Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el reino de Dios” yo voy feliz por la vida de casi pobre sabiendo que con seguridad ganaré un espacio en el reino de los cielos.

Pero el dinero solo no alcanza para ser feliz, se necesita un aliado indispensable al que se le conoce como Poder y cuando se juntan ambas ecuaciones aparecen dos especímenes bien notorios: los políticos y los empresarios dejando para otra ocasión a otros que también están metidos en la olla (jueces, curas, sindicalistas, multinacionales, etc.)

Sucede que de buenas a primera están pasando varias cosas en esta Argentina 2018, que no pasaban antes, o si pasaban, eran así como un soplido, un flash, un suspiro.
Eso sí todo mezclado como corresponde al ser nacional: las discusiones sobre el aborto, los cuadernos de Centeno, la prisión (no firme aún de Boudou) la inflación que desafía permanentemente la ley de gravedad de Newton, para decirlo sencillamente:"Todo lo que sube, baja” acá en Argentina no resulta, sube, sube (hasta la tarjeta para movilizarse se llama así) pero nunca baja.

Tomá Newton te jodimos tus teorías, incluso no solo a vos sino al que inventó el juego de la pirinola, aquí en Argentina, todos ponen, lo que no significa  que todos la ponen, ojo.

Sumo y sigo, en medio de este Cabaret, donde algunos opinan que no es importante que varios zorros se encuentren enjaulados cuando la jefe de la manada está suelta, todos tratan de prenderse a por lo menos una de las dos cosas señaladas como importantes para el  denominador común; dinero y poder.

Miguel Ángel Pichetto, senador por la provincia de Rio Negro aprovechó el quilombo y lanzó su candidatura a Presidente de la Nación (faltan aun 444 días) para las elecciones 2019), a pesar que en su provincia perdió en las tres oportunidades que se presentó como candidato a gobernador (con Saiz, Soria, y Weretilneck ) y es conocido en su rol de candidato como “Poroto” (es un candidato al pedo), pero  se tiene fe y así lo hizo saber: Tengo la voluntad y convicción de ser alternativa.

Y si nos acordamos de Héctor José Cámpora, Isabel Martínez, Fernando de la Rúa, Ramón Puertas, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Oscar Camaño, Federico Pinedo (éste solo un ratito, pero igual cuenta) diría que la "convicción" de don Miguel Angel se basa en estos pocos pero válidos antecedentes.

Ahora bien, a continuación y para amenizar esta amable narrativa, les invito a disfrutar de este video, que sintetiza todo lo dicho anteriormente, pero pidiéndole que usando su imaginación quite a la exquisita Liza Minelli y coloque en su lugar a la señora  Cristina, olvídese mientras corre el video de Joel Grey  y ponga en su lugar al ex Juez Oyarbide, quien también por estos días tiene un rol protagónico y como todos sabemos gusta del baile y del “makeup” además dice el hombre que “Han venido de Netflix a verme porque quieren hacer una producción”*

           

Si querés “yorar, yorá”





*)fuente:Infobae/

martes, 25 de octubre de 2016

El cura.

El cura de aquel pequeño pueblo de provincia, sabía que dentro del  confesionario él era súper poderoso, no solo por correr con la ventaja de saber cosas que quienes se hincaban allí no les contarían a nadie ni aún  bajo presión, pero  que al llegar a esa isla de supuesta paz que era aquel habitáculo, se distendían y desembuchaban todo.
Aún sin pretenderlo, sabía por decantación, por su perfume, por su voz, por la forma de hablar, por la manera de iniciar la confesión con quien del pueblo estaba hablando.
Por eso cuando Angélica María, la chueca como le decían y en verdad lo era, al punto que los malos del pueblo decían que una pelea de perros pasaba cómoda entre sus piernas, se acercó y dijo la fórmula: Perdóneme padre porqué he pecado, se imaginó una confesión aburrida llena de pecaditos veniales, propios de un alma noble como la de Angélica María.
-Dime dijo el cura animando a que comenzara la confesión.,
Silencio.
-Si te escucho, dijo para ver si obtenía respuesta.
Una especie de suspiro largo, como dejando escapar un estado de angustia latente, se oyó del otro lado, y fue suficiente para que Lorenzo, el cura, se diera cuenta que las cosas no estaban bien.
Se olvidó de la reserva que se debe observar siempre y sin titubeos le dijo: A ver Angélica que te ha sucedido?
-Padre, he cometido un pecado.
-Bueno primero veamos de que se trata, Dios es bueno y generoso con todos sus hijos, y seguramente perdonará tu pecado.
-Me acosté con un hombre.
Angélica, tú eres soltera, sabes que eso solo puedes hacerlo si están unidos en santo matrimonio, y con quién?
No puedo decirlo padre.
Porque no puedes?
Porque es casado padre.
Y como lo hiciste Angélica?
No sé, creo como lo hacen todos, yo abajo, él arriba. 
No, no, no, no me refería a eso, sino al hecho de cometer pecado y encima con un hombre casado.
Y eso no es todo, Padre.
Que falta ahora?
Creo que estoy preñada padre.

Ave María Purísima dijo el cura, salió del confesionario, agarró a Angélica del brazo y la llevó a la sacristía para allí tener una charla menos sacra y más directa.
Luego de eso pasó un tiempo en que el cura no vio por la Iglesia a Angélica María; fue Carmela la chismosa del barrio quien apareció con la mala nueva.
Angélica María había muerto; dicen que en el intento de un aborto practicado por una curandera de un pueblo vecino.

El cura pidió perdón a Dios por la parte de culpa que le pudo haber cabido en esta tragedia, y ya no volvió a ser el mismo.
Dicen que el rostro de Angélica María se presentaba en cada jovencita que desde el templo miraba hacia el púlpito mientras predicaba sobre los evangelios y los mandamientos que prohíben ciertas prácticas humanas, que solo son buenas si un cura como él las bendice.

Tres años más tarde, el cura también emprendió su último viaje, y al cerrar sus ojos le pareció ver a Angélica María, que emergiendo de una potente luz blanca le extendía sus manos dándole a  entender que había sido perdonado por su pecado de soberbia encubierta bajo una negra sotana.