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lunes, 17 de octubre de 2011

Retrato:Carlos Drummond de Andrade











La mano que escribe este poema 
no sabe que está escribiendo 
mas puede ser que si supiese no atinara.


Carlos Drummond de Andrade  nació un 31 de octubre de 1902, en Itabira, Minas Gerais (Brasil).
Ingresó a la Facultad de Farmacia de Belo Horizonte donde se graduó de farmacéutico,una profesión que jamás ejerció.
Junto a otros amigos fue co-fundador de uno de los principales medios de difusión del modernismo "A Revista".
Contaba 28 años cuando publicó su primer libro "Alguna poesía".

Carlos Drummond de Andrade fue además funcionario en el área de Educación y Salud Pública  de Brasil, director del diario Tribuna Popular, para posteriormente asumir la Dirección del Patrimonio Histórico y Artístico de Brasil.
Ha sido  considerado por la crítica como uno de los mayores poetas del Brasil.
Murió el 17 de agosto de 1987 en la ciudad de Río de Janeiro, a la edad de 84 años.

La obra que sigue es de su autoría y se titula: " Mi corazón no es más grande que el mundo".(fuente Wikipedia)




"No,.. mi corazón no es más grande que el mundo."

No, mi corazón no es más grande que el mundo.
Es mucho más pequeño.
En él no caben ni mis dolores.
Por eso me gusta tanto contarme a mí mismo
por eso me desvisto, por eso me grito,
por eso frecuento los diarios,
me expongo crudamente en las librerías:
necesito de todos.

Sí, mi corazón es muy pequeño.
Sólo ahora veo que en él caben los hombres.
Los hombres están aquí afuera, están en la calle.
La calle es enorme. Más grande, mucho más grande
de lo que yo esperaba.
Más en la calle tampoco caben todos los hombres.
La calle es más pequeña que el mundo.
El mundo es grande.

Tú sabes cómo es grande el mundo.
Conoces los navíos que llevan petróleo y libros, carne y algodón.
Viste los diferentes colores de los hombres,
los diferentes dolores de los hombres,
sabes cómo es difícil sufrir todo eso, amontonar todo eso
en un solo pecho de hombre... sin que estalle.

Cierra los ojos y olvida.
Escucha el agua en los vidrios tan calmada. No anuncia nada.
Sin embargo, se escurre en las manos,
¡tan calmada! va inundando todo...
¿Renacerán las ciudades sumergidas?
¿Los hombres sumergidos -volverán?
Mi corazón no sabe.

Estúpido, ridículo y frágil es mi corazón.
Sólo ahora descubro cómo es triste ignorar ciertas cosas.
(En la soledad de individuo
desaprendí el lenguaje
con que los hombres se comunican).
Otrora escuché a los ángeles, las sonatas, los poemas,
las confesiones patéticas.
Nunca escuché voz de gente. En verdad soy muy pobre.

Otrora viajé por países imaginarios, fáciles de habitar,
islas sin problemas, no obstante exhaustivas
y convocando al suicidio.
Mis amigos se fueron a las islas.
Las islas pierden al hombre.
Sin embargo algunos se salvaron y trajeron la noticia
de que el mundo, el gran mundo está creciendo todos los días,
entre el fuego y el amor.

Entonces, mi corazón también puede crecer.
Entre el amor y el fuego,
entre la vida y el fuego,
mi corazón crece diez metros y explota.
-¡Oh vida futura! nosotros te crearemos.
                                                                                                      Carlos Drummond de Andrade





domingo, 16 de octubre de 2011

Madre hay una sola.

El almanaque comercial instituido por la sociedad de consumo indica que hoy 16 de octubre, en la Argentina es el "Día de la madre".
Las imágenes que ilustran este comentario sirven para apreciar cuanta ternura y protección  brindan las madres a sus "cachorros".
Ternura y protección que no siempre se devuelve en la misma proporción.



                                                 Y como broche  final, Pappo:

                
Gracias: www.youtube.com/user/Grafiggi

jueves, 13 de octubre de 2011

Si te digo la verdad..., te miento.

Porque ese cielo azul que todos vemos,

ni es cielo, ni es azul: ¡lástima grande

que no sea verdad tanta belleza!

                                                                                                                                                        Hnos. Argensola

Casi todos los humanos cuando somos “cachorritos” tenemos una tía cargosa/cariñosa natural o ad honorem, que es por lo general quien nos inicia en el camino sin retorno de la llamadas “mentiritas piadosas o veniales”.
Explico: la tía cargosa/cariñosa nos pregunta: A ver dígame gordito/ta lindo/a ,precioso/sa, hasta donde me quieres ?
Y el párvulo con su media lengua responde “Hasta el cielo” dando origen así a la primera de una innumerable serie de mentiritas que luego se convertirán en una especie de tic de nuestro cerebro y que utilizaremos a menudo.
Los expertos indican que las mentiras son “Encadenantes”,una da origen a otra, incluso involucrando a terceros inocentes.

Ejemplo: suena el teléfono en la casa familiar, y el padre dice a la hija: atendé vos y si es fulano decile que no estoy.
La joven comprueba que efectivamente es fulano el que llama, y cuando este formula la pregunta “está tu papá” , responde “mintiendo”: No está en casa, y para hacer más sólido el argumento agrega, tuvo que viajar. con lo cual en el término de dos minutos se dijeron fluidamente tres mentiras que luego darán pie para muchas más.
Este tic del cerebro viene acompañado de un combo de gestos, expresiones faciales, movimientos corporales y uso del lenguaje de un modo particular que junto  a "micro expresiones" involuntarias indica que una persona está mintiendo, como bien se ha visto en la conocida serie  televisiva Lie to Me - “Miénteme  

El video que se inserta a continuación trata de eso precisamente y es una mezcla del protagonista de la serie mencionada con la participación “ad hoc” de conocidos personajes de la vida política nacional y otras personas relacionadas.
El video circula por la web desde hace ya tiempo, pero les pregunto: cuantas veces Uds. lo han visto?
Si la respuesta es “Hasta el cielo” véanlo de nuevo pues están mintiendo.


                                    

miércoles, 12 de octubre de 2011

Humoristas Argentinos.



                              HOY. "El Pochi CHAVEZ"

                              
Gracias:www.youtube.com/user/salamanquiando

domingo, 9 de octubre de 2011

En busca de la poesía perdida.


Haciendo lo que podría denominar una radioscopia de la televisión argentina, no todos sus canales pero si en un gran porcentaje, diría que se asemeja a un conductor borracho conduciendo en un sinuoso camino de montaña, en descenso y sin frenos.
Pero no porque la.....(aprendiz de vedette ?) Cinthia Fernández haya mostrado su "vayaina", cotorra, almeja, chucha, como quiera llamarla en el programa de Tinelli, ya que tampoco es para cortarse las venas., sino por otras vulgaridades mayores que a diario podemos apreciar en la pantalla chica nacional.
La depredación colectiva del uso del idioma, las reales o falsas peleas entre parejas, vedetongas, gatos, botineras, gays, deportistas, etc. los "intrusos" que en lugar de ocupar una butaca en algún cine o teatro y hablar de espectáculos, se meten debajo de las camas y juzgan (mal) las relaciones y actitudes  personales no así el desempeño profesional marcan que algo no está en su justo carril.

Con solo dar un paseo por la web o los canales retro se puede apreciar cómo ha ido desapareciendo por ejemplo, la creatividad y con ella la poesía. Los archivos indican que en tiempo pasado se escuchaba música con letras como esta que pertenece al poeta mejicano Manuel María Flores:  

                                                      

Y de "buscaba yo la mujer pálida y bella" se pasó a la velada sugerencia de .....sucu, suco te voy a dar.,

                                         

No contento con esto se elevó la calidad poética con temas de este tipo:
                                         

Y con este, como dice un amigo trasandino " nos fuimos al chancho":

                                         

Y la continuidad es por todos conocida, la televisión copó la parada y los resultados están a la vista.
Esperemos que esta racha de mal gusto, se diluya con el tiempo y volvamos a encontrar la poesía perdida.
Y los buenos espectáculos que no se basen únicamente en un  trasero siliconado.



La música:
Amémonos -Antonio Tormo
El sucu sucu - Pachico Rios
Marta - El Lobizón del Oeste.
Entregá el marrón - Los auténticos Decadentes.
Gentileza de Goear


sábado, 8 de octubre de 2011

Gracias por la Música.

HOY: 

Tom Jones:'If He Should Ever Leave You' 



              
Video gentileza :www.youtube.com/user/BBC

miércoles, 5 de octubre de 2011

Yo mando, tú obedeces.

Los señores feudales en Europa, o los terratenientes y patrones de estancia en este lado de la América usurpada por ladrones autocalificados como "conquistadores" siempre fueron amos y señores de personas y haciendas.

Pasaron algunos siglos, fueron modificándose las organizaciones sociales y los terratenientes y patrones de estancia dieron paso a otros especímenes que con otras formas de proceder continuaron con el principio que da origen a esta nota "Yo mando, tú obedeces".
Hablan de igualdad ante la ley, de iguales oportunidades para todos, de democracia, de educación, de justicia y de derechos humanos, pero cambian leyes o promulgan nuevas que les beneficie en su accionar pero castigando a quienes le dieron el poder que ahora ejercen: el pueblo, que los reconoce como políticos. (ver El juego del poder)
 
Dos botones de muestra; en la ciudad autónoma de Buenos Aires parece ser que los números no cierran y aquí como en cualquier otro municipio chico, mediano, o grande, siempre la variable de ajuste es el bolsillo de contribuyente que en este caso deberá soportar un aumento en las tasas de ABL de un 66% para el nuevo ejercicio. Así de una 66%.
El funcionario de economía pretendió justificar dicho porcentaje argumentando que no era un aumento de tasas sino un "revalúo".
Buenos Aires tal vez sea,  la única ciudad del mundo donde los edificios a medida que se desgastan y/o deterioran tienen un mayor valor.

En el otro extremo del país, más precisamente en la pcia. de Rio Negro el recientemente electo gobernador Carlos Soria, anunció que la provincia necesita ser puesta en caja, esto es reducir su déficit, achicar los gastos del estado provincial a niveles tolerables (lo cual me parece bueno) pero para ello pretende mudar de la capital, Viedma, a distintas ciudades de la provincia a varios ministerios (Turismo, Producción, Minería) proyecto que calificó muy suelto de cuerpo como una "idea fuerza".
Más que idea fuerza tal decisión aparece como una "total falta de ideas" dado que este tipo de cambio ya ejercitado por otros iluminados nunca dieron resultado y solo generaron malestar y gastos inútiles soportados como siempre por el conjunto de la población.

Octave Mirbeau, fue un escritor francés, periodista, crítico de arte y autor de novelas fallecido en 1917, quien a través de su pluma, supo graficar de manera simple en un cuento breve que tituló "El Muro" la injerencia de los gobernantes en los simples actos de la vida de las personas, algo que parece mucho no ha cambiado.


Imagen gentileza de Fedac
El señor Rivoli tiene un muro.
Ese muro bordea un camino. Está muy deteriorado. Las lluvias y la piocha del peón caminero han carcomido la base; las piedras, descalzadas, ya no aguantan, y se producen grietas. Es bonito, no obstante, con aspecto de antigua ruina. Unos cuantos lirios coronan el caballete; algunas plantas  crecen en las rendijas. Pero Rivoli no es sensible a la poesía de su muro y, después de haberlo examinado detenidamente, después de haber removido las piedras, sueltas como los dientes de la mandíbula de un pobre, se decide finalmente a repararlo.
No necesita albañil porque él ha ejercido todos los oficios a lo largo de su vida. Sabe amasar el mortero como sabe cepillar una plancha de madera, forjar un trozo de hierro o escuadrar un cabrio. Además, un albañil cuesta caro y no adelanta en el trabajo. Rivoli compra un poco cal, un poco arena, reúne en el camino, al pie del muro, unas cuantas piedras recogidas en su cercado, y se pone a trabajar. Pero una mañana, apenas ha echado media paletada de mortero para tapar el primer agujero y calzar la primera piedra cuando, de repente, detrás de él, oye que una voz severa lo llama:
—Y bien señor Rivoli, ¿qué está haciendo ahí?
Es el ayudante de obras públicas encargado de la conservación de los caminos, en su ronda mañanera. Lleva a la espalda un zurrón lleno de instrumentos de geometría y bajo el brazo, dos miras  pintadas de blanco y rojo...
—¡Ah! ¡ah! —dice de nuevo, después de haberse plantado sobre el talud, como una estatua terrible del reglamento administrativo... ¡Ah! ¡ah! a su edad... ¿aún se pone a cometer infracciones?... Vamos a ver, ¿qué está haciendo?
Rivoli se da la vuelta y dice:
—Pues... estoy reparando el muro... Como puede ver, está viniéndose abajo por todas partes...
—Ya lo veo... —responde el ayudante de obras públicas—. ¿Pero tiene  autorización?
Rivoli se espanta y se yergue, sujetándose con las manos los riñones tensos.
—¿Autorización dice?... ¿Mi muro no es mío? ¿Necesito autorización para hacer con mi muro lo que me plazca... derribarlo por completo o volverlo a levantar, si me viene en gana?...
—No se haga el listo, viejo bribón... Sabe muy bien de qué se trata...
—Pero... —se obstina Rivoli— ¿este muro es mío, sí o no?
—Este muro es suyo... pero da al camino... Y usted no tiene derecho a reparar un muro que es suyo pero que da a un camino...
—Pero usted está viendo que no aguanta en pie y que, si no lo arreglo, se va a caer, como un hombre muerto...
—Es posible... pero eso no es asunto mío... Le multo, primo, por haber reparado su muro sin autorización; secundo por haber depositado materiales en la vía pública, también sin autorización. Le va a costar una moneda de cincuenta escudos de multa, mi querido señor Rivoli... Eso le enseñará a no hacerse el ignorante...
Rivoli abre por completo su boca desdentada y negra como un horno... Pero su estupefacción es tal que no logra articular palabra. Sus ojos le dan vueltas en las órbitas como minúsculos trompos. Al cabo de un minuto gime agarrando su gorra con un gesto de profundo desaliento:
—¡Cincuenta escudos! ... ¿Será posible... Dios Santo?
El ayudante de obras públicas prosigue:
—Y eso no es todo... Va usted a reparar su muro...
—No, no, no lo repararé... No vale cincuenta escudos... Y que pase lo que tenga que pasar...
—Va usted a reparar el muro —continúa el funcionario con tono imperativo— porque es una amenaza, y si se cae estropeará la carretera... Y entérese bien de esto: si su muro se cae, le pondré una nueva multa y esta vez de cien escudos...
El señor Rivoli enloquece:
—¡Cien escudos!... ¡Ah! ¡miseria! ¿Pero en qué tiempos vivimos?
—Pero antes, escúcheme bien... En un papel timbrado de doce escudos, va usted a solicitar autorización al prefecto.
—Yo no sé escribir...
—Ése no es mi problema... En fin, eso es todo... estaré vigilante...
Rivoli regresa a casa. No sabe qué hacer; pero sí sabe que la administración no bromea con la gente humilde. Si arregla su muro, cincuenta escudos de multa; si no lo arregla, cien... le obligan a arreglar el muro, y al mismo tiempo se lo prohíben... Haga lo que haga, estará incumpliendo la norma y tendrá que pagar... Las ideas se le embrollan. Le duele la cabeza. Y comprobando en toda su amplitud su impotencia y su tristeza, suspira:
—Y decir que el otro día el diputado me aseguraba... que soy soberano... que nada se hace sin mí, y que hago lo que quiero...
Va a pedirle opinión a un vecino que conoce las leyes porque es concejal.
—Así son las cosas, señor Rivoli —le dice éste con aire de importancia—. Hay que pasar por ello... Y como usted no sabe escribir, estoy dispuesto a hacerle un pequeño favor... Voy a redactarle su solicitud...
La solicitud es enviada. Pasan dos meses... El prefecto no contesta... Los prefectos no contestan jamás... Componen poemas, flirtean con las esposas de los recaudadores del registro, o bien están en París donde pasan las veladas en el Olimpia o en Embajadores. Cada semana, el ayudante de obras públicas se detiene ante la casa de Rivoli.
—Y bien... ¿qué hay de esa autorización?
—Sin noticias.
—Hay que enviar una carta de recordatorio...
Y las cartas de recordatorio van a unirse entre el inviolable polvo de las tumbas de los despachos, a la solicitud escrita sobre papel timbrado. A diario, Rivoli acecha al cartero, quien  no se detiene jamás en su puerta. Y las grietas del muro se agrandan; las piedras se desprenden y ruedan por el talud, el mortero se desmenuza, se levanta cada vez más porque durante este período ha habido una fuerte helada; y los daños aumentan, roen con su lepra el pobre muro a medio caer.
Una noche de viento, se cayó por completo. Rivoli constató el desastre a la mañana siguiente, desde el alba. Al caer, el muro había arrastrado las espalderas del huerto que daban tan hermosos frutos en otoño. Ya nada protege la vivienda del pobre hombre; los ladrones y los vagabundos pueden entrar en cualquier momento, perseguir las gallinas, robar los huevos... Y el ayudante de obras públicas vino, terrible:
—¡Ah!... ¿está usted viendo lo que le decía?... ¡se ha derrumbado, caramba! Voy a ponerle una multa...
Y Rivoli llora:
—Pero ¿es culpa mía? ¿es culpa mía? ¡Usted me impidió repararlo!
—Vamos, vamos... después de todo, tampoco es tanto dinero... Sumando los cincuenta escudos de la primera multa, sólo serán ciento cincuenta, más los gastos... Usted puede pagar esa suma.
Pero Rivoli no puede pagar esa suma. Todo su capital está en su huerto y en sus dos manos que, con continuo esfuerzo, hacen vivir al huerto. El buen hombre se ensombrece... ya no sale de su casa donde, toda la jornada, permanece sentado ante el hogar sin fuego, con la cabeza entre los manos. El alguacil ha venido dos veces. Ha embargado la casa, ha embargado el huerto. Dentro de ocho días, todo será vendido... Entonces, una noche, Rivoli abandona la silla y el hogar sin fuego, baja al sótano silencioso y sin luz... A tientas, entre las pipas de sidra vacías, los aperos de trabajo y las cestas, busca una gruesa soga que le sirve para rodar sus barricas de bebidas... Y luego sube al huerto.
En mitad del huerto hay un gran nogal que extiende sus ramas nudosas y robustas por encima de la hierba, en el cielo al que los primeros rayos de luna le dan un tono nacarado. Ata la soga a una de las ramas altas, pues se ha subido al árbol usando una escalera, y ha ascendido de horquilla en horquilla; luego ata la soga alrededor de su cuello y se deja caer de golpe al vacío... la cuerda al deslizarse ha crujido sobre la rama, la rama ha producido un ligero chasquido...
Al día siguiente, el cartero trae la autorización del prefecto... y ve al ahorcado que se balancea al extremo de la soga, en su huerto, entre las ramas del árbol donde un par de pájaros se desgañitan.

lunes, 3 de octubre de 2011

Carta a María Esther.

María Esther Duffau "La Raulito"
Chist, María Esther, tengo que contarte algo.....,

-Bueno disculpame se que te carga que te llamen María Esther, que de los nombres de minas considerás es el más maricón, por lo cual comienzo de nuevo y te llamo "Raulito"

No me vas a creer loca, Boca está primero en la tabla,  ayer  despachamos a Tigre (con la ayuda de un jugador de ellos que enchufó el único gol del partido en contra) con lo cual boquita tiene veinte partidos invicto,  con solo dos goles en contra, primero con una diferencia de cinco puntos al segundo que es Atlético de Rafaela.

Claro a este no lo conocés, ascendió este año, y sabés quien se fue a la "B", ni te imaginás, seguro que te caés de culo cuando te lo diga........si loca, los gallinas se fueron a la B, y fue un equipo cuyo nombre empieza con "B" el que les dió el pasaporte.
Boca...? no Boca no, Belgrano de Córdoba.

Hay unos quilombos en el gallinero que ni te cuento. Igual, ellos también están primeros, pero claro, nosotros categoría "A" como cajetillas, ellos categoría B. millonarios venidos a menos.
Pero y casi seguro que coincidirás conmigo, se los extraña. El campeonato sin los gallinas en primera no es lo mismo. A quien cargamos...?
Eso si te pido un favor. Si te encontrás con  Haydee Luján, la gorda Matosas gloriosa hincha de River como vos de Boca, decíselo despacito y no la cargues mucho, era una tipa piola la Gorda.
Te acordás que plantó a un novio porque le quería prohibir que fuera a la cancha..?? grande la gorda, le dijo al candidato ""River es mi novio, mi amigo, mi amante y con eso tengo bastante".

Ya no quedan minas como Uds. que sentían la pasión del futbol con la piel, con el corazón, con la sangre. Ahora las minitas se ponen en bolas y se pintan camisetas de distintos clubes en su piel, pero no por pasión futbolera...... por guita. Botineras le llaman. Les arman cada quilombo a los players que vos le habrías dado más de un sopapo a algunas de ellas para que desaparezcan y dejen de joder a los muchachos que con tanto culo al aire se desconcentran y les llenan el arco de goles.

Cuando vos te fuiste Raulito, en el 2008, justo cuando ganamos el apertura y la recopa sudamericana,  Boca entró en una sequía terrible  que parece querer empezar a revertirse con esto que te decía al principio.-
No me preguntés si está jugando bien pues la respuesta ya está dicha  con lo sucedido ayer, si Diego Castaño no colaboraba, chau pinela..¡
Pero quién mejor que vos sabe que el futbol no tiene lógica y para que vamos a filosofar  boludeces, Boquita está primero Raulito, y eso seguramente te pondría muy feliz. 


                                   

Gracias:http://www.youtube.com/user/laraulito

sábado, 1 de octubre de 2011

Se me escapó la tortuga.

Debía visitar a un Sr. de apellido Orhuga, por un negocio inmobiliario y para ello debí trasladarme a Castelar en la zona oeste en el municipio de Morón.
Orhuga vendía plantas, flores, semillas y bichos incluyendo entre estos a las cansinas, aburridas y solitarias tortugas.
Cuando llegué al lugar, en las inmediaciones me encontré con un vendedor de avellanas confitadas y aunque no soy muy afecto a las cosas dulces en ese momento me tenté y compre un cucurucho y mientras ingresaba en el predio donde el posible comprador de mi departamento desarrollaba sus actividades, deposité unas cuatro o cinco en mi cavidad bucal para degustar que tal estaban..
Debe haber sido una avellana la que se cruzó entre molares y premolares, incisivos y caninos en su camino a mi estómago la que hizo que cuando aquella hermosa criatura que se acerco a preguntarme que deseaba, yo contestase con voz no muy clara: busco al Sr. Orhuga.
Su estampa al alejarse contoneando su diminuta cintura me impacto de igual manera que cuando la vi llegar; todo en perfecto orden, nada fuera de lugar.
Dos o tres minutos después reapareció portando entre sus manos una gran tortuga que parecía querer nadar en el aire de la manera en que movía sus extremidades o intentar levantar vuelo dado que la joven extendía sus brazos hacia adelante como queriendo alejar lo más posible al bicho de su cuerpo.
El pedacito atravesado de la avellana me bajo como por encanto y antes que pudiera siquiera indicar que lo que yo menos quería era una tortuga, vi que el reptil de caparazón escudado pareció inclinarse hacia la izquierda, volar unos cincuenta centímetros y caer extrañamente sobre sus patas al igual que un gato, justo debajo de unas plantas de agave (un cartel indicaba eso)  guareciéndose debajo de ellas y  como desafiando tipo “sacame de aquí si te da el cuero”.
La damita se quedó mirando al bicho que lentamente se perdió bajo la planta protectora y de pronto miró su mano derecha, luego me miró a mí, lanzó como una especie de suave lamento y se me acerco con la mano extendida tipo princesa del renacimiento que espera que el galante caballero bese su mano y me dijo: Me mordió…..¡
Como?, pregunté sin comprender a que se refería.
-La tortuga, me mordió.
-La tortuga, pregunté incrédulo, estás segura, si las tortugas son buenas, muy buenas, buenudas diría.
-Mirá, fijate, dijo acercándose tanto  a mí como Larissa Riquelme a Tinelli .
En verdad tenía como una especie de rasguño, que pienso pudo haber sido de cualquier cosa menos de la pobre tortuga que para entonces y como por arte de magia había desaparecido de la escena.
Para no ser descortés y como atendiendo su reclamo le dije: Saliva, ponele un poco de saliva y se te pasa.
Ella volvió a levantar su mano de princesa hacia la altura de mi boca que aún conservaba restos de avellanas, y para aventar cualquier tentación, le dije: la tuya, la mía no sirve.
Me miró con sus hermosos ojos verdes, que se reflejaban en los míos verdes también, al tiempo que  insistió con su manito, y su rostro cada vez más cerca.
Ya estaba por sacar mi órgano móvil vulgarmente conocido como lengua de su estuche, cuando mi celular comenzó a sonar insistentemente.
-Perdón dije, tengo que atender. Ella me dedico una sonrisa, y se alejó unos pasos, pero no los suficientes como para no oír que yo decía: Marissa, sí, estoy en Castelar con el Sr. Orhuga……,  que el señor Orhuga  está allí en la oficina con vos.?¡
Bueno, quise decir que estoy esperándolo.
Ah,van a ir a ver el departamento. Bueno, ya voy para allá.
Cuando guardé el celular, me di cuenta…… que se me había escapado la tortuga. 
          

Gracias:youtube.com/user/manolo2345