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miércoles, 6 de mayo de 2015

Jugando con Epigramas.

El término justo para definir un epigrama sería "Composición poética breve en que con precisión y agudeza se expresa un solo pensamiento principal, por lo común festivo o satírico"
Algo como definiera Juan de Iriarte: “A la abeja semejante, para que cause placer, el epigrama ha de ser pequeño, dulce y punzante.”
Revisando viejos archivos encontré estos epigramas, que puedan tal vez resultar un poco infantiles pero como bien se dice que todos tenemos un niño dentro de nuestro corazón, como una jugarreta de niño los muestro de esta manera:

-Juan a Domingo reñía porque nunca trabajaba,
y mientras Juan se enfadaba el buen Domingo decía:
-Yo no debo trabajar, estoy Juan en mi derecho, pues los Domingos se han hacho solo para descansar.

-Envidia la luna a Bruna, y tiene motivos hartos,
pues Bruna es rica y la luna solo tiene cuatro cuartos.

-El lunes murió don Blas
¡Qué lástima fatal fue; si muere el martes,
a fe que hubiera vivido más.

-Varios señores cenaban con afán desordenado,
y a una tajada miraban que, habiendo sola quedado, por cortesía
respetaban.
Uno la luz apagó para atraparla él solo
y halló...., las manos de todos,
pero la tajada no.

-Dime porque lloras Bruno ?
-Porque me ha dicho el maestro que rece dos
Padre Nuestro, y yo no sé más que uno.

No sé por qué amor platónico             
llaman al que es puro y casto;             
Porque, si es amor de ayuno,              
¿para qué hace falta el plato?

«Me acuso, padre Jacinto,                  
de violar el mandamiento                     
que viene detrás del quinto».               
«Rezad de credos un ciento».             
«Más es justo que a cincuenta 
partamos entre los dos,                      
porque...» 
«¡Chist! calla, Vicenta,                    
los partiremos... adiós».

El sátrapa don Antonio            
exclamaba el otro día:             
«¡Es muy pesada, a fe mía,                 
la carga del matrimonio!»                    
Y entonces, con mucha sal,                 
repuso la bella Inés:                
«Por eso tengo yo tres            
que ayuden a mi Pascual».

Si te han gustado me alegro,
y si no remedio tiene.
Busca en estos almacenes algo mejor
hallarás. 



La imagen pertenece a la portada del libro
La crítica literaria
Los mil mejores epigramas de la Literatura Española

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