****************

Buscar en este blog

Mostrando entradas con la etiqueta abuelos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta abuelos. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de junio de 2012

Una gran idea (o casi)

Este domingo 17 de junio se conmemora en Argentina el Día del Padre y cuatro días después con el inicio del invierno en el hemisferio sur el Día del Anciano.
Los padres homenajeados este domingo serán los abuelos del futuro si es que ya no lo son y tal vez más para ellos que para los más veteranos que sin duda  ya son abuelos puede ser de utilidad esta propuesta que circula por la web por estos días y que indica que a los ancianos y/o jubilados debieran ser colocados en las cárceles y los delincuentes en las residencias de ancianos.

El o los autores de tamaña iniciativa a la que han llamado “Una gran idea” fundamentan la misma en las siguientes razones:
-Nuestros ancianos tendrían acceso a una ducha todos los días, al ocio, cultura,  educación, compañía en forma permanente, etc.
- Recibirían gratis atención médica, medicamentos, sillas de ruedas, prótesis, anteojos, etc.
- No pagarían por su alojamiento y comida.
-Tendrían vigilancia continua, por lo que de inmediato recibirían además asistencia de emergencia.
-Sus camas se cambiarían dos veces a la semana, y tendrían ropa lavada y planchada con regularidad.
-Tendrían un lugar especial para recibir a su familia y visitas.
-Tendrían acceso a una biblioteca, sala de ejercicios, campos de deportes e incluso enseñanza gratuita y sala de TV en alta definición.

En cambio los delincuentes:
-Tendrían platos fríos y escasos, se quedarían solos y enrejados.
-Las luces se apagarían a las 20:00 hrs.
-Tendrían derecho a un baño a la semana, vivirían en una pequeña habitación compartida  por la que tendrían que pagar al menos 2.500 pesos por mes, sin esperanza de salir con vida!.
El suelto finaliza aconsejando a quienes se encuadran en la categoría, a cometer algún tipo de delito que les mande en galera destacando que un preso le cuesta al Estado aproximadamente siete mil pesos mensuales y un jubilado se debe arreglar con menos de la cuarta parte de esa suma para todos sus gastos.

En la vereda de enfrente hay nietos que se quieren desprender del abuelo que les tocó en suerte, y lo hacen de esta manera:

La foto que ilustra el aviso que fuera publicado por una empresa de ventas on line, pertenece al destacado director cinematográfico y político, Fernando Pino Solanas, principal referente del Partido Proyecto Sur y actual Diputado Nacional por la Ciudad de Buenos Aires, y obviamente se trata de una broma de algún “amigo” o adversario político en las pasadas elecciones dado que no es actual.
Como cierre de esta entrega agrego una frase de Gabriel García Márquez, que debiéramos tener presente siempre cuando de nuestros ancianos se trata: La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

domingo, 19 de junio de 2011

El día "de".


Me cargan las celebraciones impuestas por la sociedad de consumo, día del padre, de la madre, del arroz con leche, de la secretaria, del arquero, del perro, del tío, etc.etc.
Tomaba un café en la habitual confitería de Callao, y en la mesa de al lado dialogaban dos muchachos que rondarían los 35/36 años, y uno de ellos dice al otro: Que te parece si mañana vamos al campito y nos hacemos un picado con los muchachos??
-No mañana imposible, responde el otro, es el día del padre.
-El día del padre, me decís vos que a tu viejo lo ves más en la fotografía que hay en el living de tu casa que en persona? dejate de joder.
-Si es cierto, pero no puedo faltar mañana, voy a quedar como la mona si no voy.
No sé como habrá continuado la charla ni me interesa, solo sé que al igual que el protagonista de la misma, muchos son los que ven a sus padres o bien solo cuando los necesitan, o por alguna fotografía que esté en algún lugar de la casa.
Leía hace poco un escrito que mencionaba que las personas grandes se tornan invisibles para el resto a medida que van creciendo.
Esa invisibilidad comienza en el momento que los extraños dejan de llamarlos "Señor o Señora" para empezar a decirles "abuelo, abuela, Jefe, Don, Doña, madre, maestro" en un supuesto acto de respeto y cariño que a mí me parece más de hipocresía y compromiso.
En la mente de una señora que es “abuela” de sus nietos, no mía ni tuya, ni del vendedor de turno es muy probable que pasen estos pensamientos:
“Ya no sé en qué fecha estamos. En casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos están confundidos en una maraña.
Me acuerdo de aquellos calendarios grandes, bonitos, ilustrados con imágenes de los santos que colgaban en la cocina. Ya no hay nada de eso. Todas las cosas antiguas han ido desapareciendo.
Y yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta.
Primero me cambiaron de cuarto, pues la familia creció. Después me pasaron a una habitación más pequeña acompañada de mis biznietas. Ahora ocupo el desván, el que está en el patio de atrás. Prometieron cambiarme un vidrio roto de la ventana, pero se les olvido, y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que aumenta mis dolores reumáticos.
La otra tarde caí en cuenta que mi voz también ha desparecido. Cuando les hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan.
Todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos, pero estoy allí escuchando atenta lo que dicen. A veces intervengo en la conversación, segura de que lo que voy a decirles no se le ha ocurrido a ninguno, y que les van a servir de mucho mis consejos.
Pero no me oyen, no me miran, no me responden. Entonces llena de tristeza me retiro a mi cuarto antes de terminar de tomar mi taza de café. Lo hago así, de pronto, para que
comprendan que estoy enojada, para que vengan a buscarme y me pidan perdón….Pero nadie viene.
El otro día les dije que cuando me muera entonces si me iban a extrañar. Mi nieto más pequeño dijo “¿Estas viva abuela? “. Les cayó tan en gracia, que no paraban de reír. Tres días estuve llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a buscar unas cosas viejas y ni los buenos días me dio. Fue entonces cuando me convencí de que soy invisible.
Me paro en medio de la sala para ver si como a un estorbo, me miren, pero mi hija sigue barriendo sin tocarme, los niños corren a mí alrededor, de uno a otro lado, sin tropezar conmigo.
Un día los niños, vinieron a decirme que al día siguiente nos iríamos todos de día de campo. Me puse muy contenta. ¡Hacia tanto tiempo que no salía y menos al campo!
Fui la primera en levantarme. Quise arreglar las cosas con calma. Los viejos nos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para no retrasarlos. Al rato entraban y salían de la casa corriendo y llevando cosas al auto. Yo ya estaba lista y muy alegre, me paré en el zaguán a esperarlos. Cuando arrancaron y el auto desapareció por la calle comprendí que yo no estaba invitada, tal vez porque éramos demasiados. O porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque.
Sentí claramente cómo mi corazón se encogía, la barbilla me temblaba como cuando uno se aguanta las ganas de llorar. 
Yo los entiendo, ellos si hacen cosas importantes. Ríen, gritan, sueñan,
Lloran, se abrazan, se besan. Y yo, ya no se a que saben los besos. Antes besaba tiernamente a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos en mis brazos, como ramitas nuevas que habían salido de este viejo tronco en que me he convertido. Sentía su piel tiernita y su respiración dulzona muy cerca de mí.
Pero un día mi nieta Laura, que acababa de tener un bebe dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños, por cuestiones de salud. Desde entonces ya no me acerqué
más a ellos, no fuera que les pasara algo malo por mis imprudencias.
Yo los bendigo a todos y les perdono, porque ¿Qué culpa tienen ellos de que yo me haya vuelto tan inservible? (Recopilación)
Por cosas como estas es que me cargan estos “días de” impuestos por el almanaque y la hipocresía de quienes solo tienen en cuenta a sus mayores, a sus afectos, a sus amigos, a sus mascotas, cuando el calendario lo manda.,
Hoy la hipocresía indica que es el día del padre, pasado mañana comienzo del invierno por estos lares, será el “día del anciano” y el miércoles 22 el día del deporte, y también el día del suelo y la tierra fértil, el día de la oficina en casa,  y en algún ignoto lugar será el día de la pavada y así seguirá girando la noria indefinidamente, hasta que no nos queden más días. 

All rights reserved.