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jueves, 17 de octubre de 2013

Cuando madre "había" una sola.

De compras con mamá -.foto funcage
Como todos los años el calendario comercial marca que éste domingo 20 de octubre es en Argentina el "Día de la Madre".
Leyendo una publicidad relacionada con esta fecha, observé que decía textualmente: "Renová a tu Mamá".
Caramba me dije: tal vez no sea necesario cambiarla pues por más calzoncillos y camisetas lavadas, disgustos acumulados, guisos y estofados, más ravioles y milanesas hechos a lo largo de su  vida, la vieja es en la vida de cualquier hijo, algo insustituible, tal como decían antiguamente nuestros mayores:” Madre hay una sola"
Pero el mundo ha cambiado tanto que es desde aquí, donde tantas falencias hay, donde  surgen las mentes abiertas que indican que madre  bien podés ser vos, así lleves bigotes, o bien Uds. dos personas de igual sexo, porque el mundo no es el mismo de ayer.
La diferenciación en la sexualidad entre hombres y mujeres y las transgresiones entre los sexos son generalmente percibidos como fenómeno de la naturaleza y difícilmente como significados de una cultura.
O al menos era así hasta Aristófanes, dramaturgo griego, quien dijo: No existe un dato natural absoluto que pudiera servir como punto originario del derecho, el estado, la sociedad, el valor, la norma y la desviación. "... porque nuestra primitiva naturaleza no era la misma que ahora, sino diferente.
En primer lugar, eran tres los géneros de los hombres, no dos, como ahora, masculino y femenino, sino que había también un tercero que participaba de estos dos, cuyo nombre perdura hoy en día, aunque como género ha desaparecido.
Era, en efecto, entonces el andrógino una sola cosa, como forma y como nombre, partícipe de ambos sexos, masculino y femenino..."
Y tal como sigue relatando Aristófanes, cuando esos seres se hicieron excesivamente arrogantes, a Zeus no se le ocurrió ningún otro remedio que debilitarlos dividiéndolos en dos.
Esta representación de las cosas apunta hacia una historicidad fundamental acerca de la diferencia entre hombre y mujer, ya que esa diferencia sigue siendo un episodio de la historia humana. Zeus amenazó con continuar lo iniciado, y en el caso de que persistieran en su osadía y en su inmoderación, volver a dividirlos "de suerte que anden en lo sucesivo sobre una sola pierna, saltando con la pata coja."
Tal vez sea esto, aquello que nos espera en el futuro.
Así las cosas pienso en algo tan elemental, para nada científico y posiblemente contradictorio a lo dicho precedentemente: Lo que natura no da, Salamanca no presta y ante esa ola de mentes abiertas que manfiestan que todo está bien, que el ser humano no tiene limitaciones, ni fronteras biológicas, al ver la permisividad con la que se aceptan tantas cosas recuerdo una fábula china que dice:
Un ciego estaba sentado con un grupo de personas.
El grupo vio algo gracioso y rió.
El ciego también rió. El grupo le preguntó: “¿Qué viste para reírte?”.
El ciego dijo: “Ustedes se rieron, ¡yo también tenía que reír para no equivocarme!”.
Cierto es que, te puedes adornar con las plumas de otro, pero no puedes volar con ellas.

                             



Fuentes: Jan M. Broekman- Transletralia- Lucian Blaga-video: www.youtube.com/user/mohines.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Mujer, Maternidad, Madre.

Leía las noticias y me asombraba ante el hecho que los medios en su mayoría daban cuenta que un hombre había sido "Madre".
No hablaban de adopción, tampoco lo hacían refiriéndose a otros métodos de fecundación a través de otra persona.
No.
Parecían empeñarse en destacar el hecho como si realmente el personaje en cuestión hubiera parido:" Se acaba de convertir en madre hace minutos" decían, estimulando de esta forma al  propio interesado/a a decir: Sí, quiero gritar al mundo: Soy mamá.

Recordé a José Pedroni y el poema de su autoría "Maternidad" que dice así:

" Mujer: en un silencio que me sabrá a ternura,
durante nueve lunas crecerá tu cintura;
y en el mes de la siega tendrás color de espiga,
vestirás simplemente y andarás con fatiga.

-El hueco de tu almohada tendrá un olor a nido,
y a vino derramado nuestro mantel tendido-,
Si mi mano te toca,
tu voz, con la vergüenza, se romperá en tu boca
lo mismo que una copa.
El cielo de tus ojos será un cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado
que pierde un agua limpia. Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río…

Y un día, un dulce día, quizá un día de fiesta
para el hombre de pala y la mujer de cesta;
el día que las madres y la recién casadas
vienen por los caminos a las misas cantadas;
el día que la moza luce su cara fresca,
y el cargador no carga, y el pescador no pesca…
-tal vez el sol deslumbre; quizá la luna grata
tenga catorce noches y espolvoree plata
sobre la paz del monte; tal vez el villaje
llueva calladamente; quizá yo esté de viaje…-
Un día un dulce día con manso sufrimiento,
te romperás cargada como una rama al viento,
y será el regocijo
de besarte las manos, y de hallar en el hijo
tu misma frente simple, tu boca, tu mirada,
y un poco de mis ojos, un poco, casi nada…

Y pensé que  dos personas de un mismo sexo tienen derecho a  conformar una pareja y legalizar esa unión a través de un "matrimonio igualitario" y que seguramente ahora con esas dos criaturas se sentirán más plenos.
Pero lo que no termino de digerir es que los medios se empecinen en tergiversar hipócritamente roles que son indelegables y que tal como dice el "Génesis" pertenecen exclusivamente a la mujer.
“Dios a la mujer le dijo: con dolor parirás los hijos”.
Y es así por una simple pero muy contundente razón: Lo que Natura no da, Salamanca no presta”.

                                        Gracias:http://www.youtube.com/user/lizettemendezbarrios

domingo, 19 de junio de 2011

El día "de".


Me cargan las celebraciones impuestas por la sociedad de consumo, día del padre, de la madre, del arroz con leche, de la secretaria, del arquero, del perro, del tío, etc.etc.
Tomaba un café en la habitual confitería de Callao, y en la mesa de al lado dialogaban dos muchachos que rondarían los 35/36 años, y uno de ellos dice al otro: Que te parece si mañana vamos al campito y nos hacemos un picado con los muchachos??
-No mañana imposible, responde el otro, es el día del padre.
-El día del padre, me decís vos que a tu viejo lo ves más en la fotografía que hay en el living de tu casa que en persona? dejate de joder.
-Si es cierto, pero no puedo faltar mañana, voy a quedar como la mona si no voy.
No sé como habrá continuado la charla ni me interesa, solo sé que al igual que el protagonista de la misma, muchos son los que ven a sus padres o bien solo cuando los necesitan, o por alguna fotografía que esté en algún lugar de la casa.
Leía hace poco un escrito que mencionaba que las personas grandes se tornan invisibles para el resto a medida que van creciendo.
Esa invisibilidad comienza en el momento que los extraños dejan de llamarlos "Señor o Señora" para empezar a decirles "abuelo, abuela, Jefe, Don, Doña, madre, maestro" en un supuesto acto de respeto y cariño que a mí me parece más de hipocresía y compromiso.
En la mente de una señora que es “abuela” de sus nietos, no mía ni tuya, ni del vendedor de turno es muy probable que pasen estos pensamientos:
“Ya no sé en qué fecha estamos. En casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos están confundidos en una maraña.
Me acuerdo de aquellos calendarios grandes, bonitos, ilustrados con imágenes de los santos que colgaban en la cocina. Ya no hay nada de eso. Todas las cosas antiguas han ido desapareciendo.
Y yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta.
Primero me cambiaron de cuarto, pues la familia creció. Después me pasaron a una habitación más pequeña acompañada de mis biznietas. Ahora ocupo el desván, el que está en el patio de atrás. Prometieron cambiarme un vidrio roto de la ventana, pero se les olvido, y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que aumenta mis dolores reumáticos.
La otra tarde caí en cuenta que mi voz también ha desparecido. Cuando les hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan.
Todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos, pero estoy allí escuchando atenta lo que dicen. A veces intervengo en la conversación, segura de que lo que voy a decirles no se le ha ocurrido a ninguno, y que les van a servir de mucho mis consejos.
Pero no me oyen, no me miran, no me responden. Entonces llena de tristeza me retiro a mi cuarto antes de terminar de tomar mi taza de café. Lo hago así, de pronto, para que
comprendan que estoy enojada, para que vengan a buscarme y me pidan perdón….Pero nadie viene.
El otro día les dije que cuando me muera entonces si me iban a extrañar. Mi nieto más pequeño dijo “¿Estas viva abuela? “. Les cayó tan en gracia, que no paraban de reír. Tres días estuve llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a buscar unas cosas viejas y ni los buenos días me dio. Fue entonces cuando me convencí de que soy invisible.
Me paro en medio de la sala para ver si como a un estorbo, me miren, pero mi hija sigue barriendo sin tocarme, los niños corren a mí alrededor, de uno a otro lado, sin tropezar conmigo.
Un día los niños, vinieron a decirme que al día siguiente nos iríamos todos de día de campo. Me puse muy contenta. ¡Hacia tanto tiempo que no salía y menos al campo!
Fui la primera en levantarme. Quise arreglar las cosas con calma. Los viejos nos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para no retrasarlos. Al rato entraban y salían de la casa corriendo y llevando cosas al auto. Yo ya estaba lista y muy alegre, me paré en el zaguán a esperarlos. Cuando arrancaron y el auto desapareció por la calle comprendí que yo no estaba invitada, tal vez porque éramos demasiados. O porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque.
Sentí claramente cómo mi corazón se encogía, la barbilla me temblaba como cuando uno se aguanta las ganas de llorar. 
Yo los entiendo, ellos si hacen cosas importantes. Ríen, gritan, sueñan,
Lloran, se abrazan, se besan. Y yo, ya no se a que saben los besos. Antes besaba tiernamente a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos en mis brazos, como ramitas nuevas que habían salido de este viejo tronco en que me he convertido. Sentía su piel tiernita y su respiración dulzona muy cerca de mí.
Pero un día mi nieta Laura, que acababa de tener un bebe dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños, por cuestiones de salud. Desde entonces ya no me acerqué
más a ellos, no fuera que les pasara algo malo por mis imprudencias.
Yo los bendigo a todos y les perdono, porque ¿Qué culpa tienen ellos de que yo me haya vuelto tan inservible? (Recopilación)
Por cosas como estas es que me cargan estos “días de” impuestos por el almanaque y la hipocresía de quienes solo tienen en cuenta a sus mayores, a sus afectos, a sus amigos, a sus mascotas, cuando el calendario lo manda.,
Hoy la hipocresía indica que es el día del padre, pasado mañana comienzo del invierno por estos lares, será el “día del anciano” y el miércoles 22 el día del deporte, y también el día del suelo y la tierra fértil, el día de la oficina en casa,  y en algún ignoto lugar será el día de la pavada y así seguirá girando la noria indefinidamente, hasta que no nos queden más días. 

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