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lunes, 27 de febrero de 2017

Insistí Poroto. (culebrón en dos actos)

Christina Rene Hendricks
ACTO 1) 50% del total, es decir la mitad

Esto que les cuento (observen que digo, les cuento, no les narro) en verdad es eso,un cuento, salvo la segunda parte que si bien también tiene algo de “cuento” es cómo se las narro.
En el barrio “del mondongo” eran convecinos la colorada Rosita, que era bien pellirroja y se apellidaba Guerra, lo cual era muy cierto por partida doble, era guerrera, le gustaban las batallas y si eran cuerpo a cuerpo, mejor y Guerra era su  verdadero apellido.
Rosita Guerra, alias la colorada, y lo era sin grupo. 

Total.

Dicen los que la conocieron  bien que cortinas y alfombra eran del mismo color, ha, y también las cejas. Tipo Joan Holloway la colorada de Mad Men.

Y el Poroto., típico muchacho de barrio, voluntarioso, soltero, treinta y pico y viviendo con la vieja, que sufría terribles calores con la colorada, quien, bueno es reconocerlo, no le daba ni la hora.
El Poroto miraba entre los ligustros que separaban los patios de la casa de la colorada y la suya, como la  musa inspiradora de sus poemas tangueros colgaba del alambre hecho tendal, sus prendas íntimas, y soñaba ,
Soñaba estar a solas con Rosita y tal como ella colgaba sus prendas del tendal, él quitárselas.

Un día se animó, y salió al toro así sin banderilleros que le precedieran y le contó a Rosita todo lo que su corazón sentía y hasta sufría por ella.
Ella lo escuchó, le dijo que sentía por él solo amistad, o mejor dicho lo consideraba como un hermano, pero nada más.
No obstante cuando se iba, volvió sobre sus pasos, tomó la barbilla del Poroto con su mano derecha y le dijo: Pero vos, insistí Poroto, nunca se sabe.
Y el Poroto insistió, una, dos, varias veces y siempre la frase final era: Vos, insistí Poroto, nunca se sabe.
El Poroto que era electricista, se fue con un circo que pasó por el pueblo y contrató sus servicios, dicen que no se fue por el sueldo, sino por una trapecista casualmente pellirroja, su crónica debilidad. De Rosita solo se supo que su invitación “insistí” era solo para el Poroto.
En la segunda parte, los protagonistas son dos masculinos, y al igual que la Rosita y el Poroto, uno sufre y desespera y el otro dice “Hay que insistir con....................................

Próximamente., 

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