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viernes, 6 de enero de 2012

Sin novedad..¡¡

Daniel, un amigo tanguero por excelencia, me envió hace un tiempo un compilado de música porteña denominado “Milongas reas” que incluye  temas que ya no se escuchan ni en el museo respectivo.
Son obras que hablan de un Buenos Aires que definitivamente ha desaparecido arrasado por los altos edificios, la música tecno y la influencia de otras culturas.
El que sigue es un trabajo que según reza en los créditos pertenece a Ubaldo Martínez (1909/1977) actor uruguayo que se destacó en el cine, radio, televisión y teatro de Argentina y se titula “Sin novedad”
Imagen de García Ferré

"Pase agente Belisario..,
Hay alguna novedad ?
Para decir la verdad, ninguna mi comisario.
Solamente he visto varios, hombres, allá en el boliche
en lo del gringo Felice prendidos en un truquito
pero todo tan tranquilito como nene con un chiche.

Parece que una jugada había sido dudosa
porque se enojó Barbosa y quiso pelar la daga,
se levantó Madariaga y manoteando una silla le rompió cuatro costillas
pero el tuerto Carrascosa para no empeorar la cosa le partió la coronilla.

El bolichero con hambre por entrar en el tumulto peló, y se le fue al bulto
con la de cortar el fiambre.
Al chino le abrió el matambre y a Leiva le hizo un tajito que lo dejó
sentadito con una oreja en la mano, mientras que al rengo Mariano le abrió
el gañote limpito.

Sacó el revólver  Morrongo, nunca falta un bochinchero y le encajó al bolichero
tres balas en el mondongo.
La cabeza como un hongo le aplastaron a Martínez y al Manchao los chinchulines 
le colgaban como flecos, y un tajo le han hecho al chueco de la boca a los botines.

Pero ahí, no paró la cosa porque el motudo Cirilo con la pesa de diez kilos
le abrió el mate a Carrascosa; al petiso Rubinosa lo dejaron sin nariz y  Antuña, el llamao lombriz
con un garrote nudoso, lo desparramó a Troncoso para calmar el festín.

Después, ya todos serenos continuaron la partida que al final,
al final, fue interrumpida por un tanto más o menos
Son todos muchachos buenos, amantes de la verdad,es un templo de bondad el boliche "La Armonía"
Ya ve que pasó este día, mi Jefe,
"Sin  novedad"
 
El video que sigue no está precisamente relacionado con el tema descrito, pero sirve como ejercicio de la imaginación para la escena que pensó Martinez.

                              

Escena de la película :DODGE CITY (1939) de Michael Curtiz
Gracias:http://www.youtube.com/user/keichon78

Audio de la milonga

miércoles, 15 de junio de 2011

Polizontes de la vida.


En este viaje de la vida, hay quienes lo hacen en primera clase, un buen número lo hace en business class y la gran mayoría en económica o clase turista, obviamente la más incómoda.
Dentro de esta última categoría existen otros pasajeros que transcurren el viaje como polizontes, excluidos de todo beneficio y que en las sombras ven pasar los días y los años sin esperanza alguna.
Los personajes de los cuales hablaré en este relato existieron realmente allá por la década 1950/60 según supieron contarme algunas personas que los conocieron en su momento. 
Recuerdo que en mi  infancia había varios de estos personajes que a pesar del transcurrir de los años siguen presentes en mi recuerdo como formando una parte importante de los mismos, porque fueron de alguna medida los primeros representantes de un mundo irreal que yo por ser un niño desconocía.
JUSTO:
En esa galería de estereotipos estaba Justo; se decía de él que había sido un marino destacado de alto rango, que había caído en desgracia después de un desengaño amoroso que jamás pudo superar.
Justo hablaba muy bajito y cuando lo hacía no abundaba en palabras, es más, no recuerdo haberle escuchado hablar más allá de monosílabos o palabras cortas que no le significaran mucho esfuerzo.
Por haber sido marino, no le tenía mucho afecto al agua, y se mantenía bastante lejos de ella, por lo cual en su negra gorra de vasco que portaba día y noche, el negro brillaba por falta de jabón, situación ésta que obviamente se trasladaba a la humanidad de Justo.
En el barrio Justo hacía los mandados para casi todo el vecindario, principalmente se lo llamaba para buscar  kerosene para el bran metal o las lámparas de tubo, pues la corriente (monofásica de 110 ws) se cortaba seguido y solo funcionaba hasta las doce de la noche.
En el colegio nos hablaron un día de Justo José de Urquiza, y cuando me crucé con Justo se me ocurrió decirle: Justo José de Urquiza, el hombre que venció al tirano Rosas;  Justo me miró en silencio, y confieso que tuve un poco de miedo, pero su rostro se relajó y esbozó una sonrisa que nunca le había visto; no quise abusar de ello, y me alejé rápido pero contento de haber visto a Justo sonreír, al menos una vez.
Justo vivía en un ranchito bajo y estrecho, cerca de unos tamariscos en un terreno baldío jamás pidió nada, ni se quedó nunca con nada que no fuera suyo. En silencio andaba por la vida y en silencio se marchó; nunca supe que rumbo tomó. El rancho quedó vacío y una topadora, unos años después lo borró completamente del lugar.
VENANCIO:
La mejor descripción sobre la figura de Venancio, sería dibujarlo como un espantapájaros viviente. Sobrero marrón de fieltro con las alas volcadas hacia abajo, saco grande con remiendos, pantalones algo cortos para sus flacas piernas y alpargatas con bigotes.
Transitaba las calles con un extraño e ininteligible canto, acompañado siempre con ampulosos movimientos de sus dos brazos, que a veces extendía hacia el cielo, otros con un puño cerrado sobre el corazón, y el restante con un ventilador enloquecido, dando pequeños saltitos..
En otras ocasiones (pienso que esta por lo repetida era su coreografía preferida) extendía el brazo derecho hacia delante a la altura de su hombro y el pie izquierdo hacia atrás, luego repetía a la inversa, y al terminar el segundo paso, se quitaba el sombrero y haciendo una reverencia a una inexistente platea, reiniciaba todo desde el principio.
No pedía dinero, ni comida, ni ropa.
Solo revistas; nunca se supo si sabía leer o solo se entretenía mirando las imágenes. Lo ponía muy contento tener varias revistas bajo su brazo, y con ellas a buen resguardo se alejaba hacia un galpón en el cual pernoctaba junto a unos perros.
El periódico del pueblo, que aparecía solo dos veces al mes, apenas publicó una noticia escueta que decía: El pasado lunes 13 fue encontrado el cuerpo sin vida de un hombre de aproximadamente 60 años. Se trataba del vagabundo conocido como Venancio, y su cuerpo fue hallado en el galpón abandonado que le servía de refugio, junto a dos perros que
dormitaban al lado de su cuerpo, rodeado de una gran cantidad de revistas. Las bajas temperaturas reinantes y el mal tiempo que azotó la región en las últimas dos semanas habrían sido la causa de su deceso.
Sin duda andará Venancio haciendo su extraño baile por alguna nube de esas bien claras que resaltan en el cielo azul de la Patagonia, y se destacan por sobre las otras negras que anuncian tormentas como un  gran espantapájaros dispuesto a ahuyentarlas para que no impidan ver que más arriba hay un cielo cargado de estrellas.-
                                              
MARTIN:

En el pueblo lo conocían como Martín Pescador o Martín Gallinero, por la afición manifiesta por el puchero de gallina, ave que se procuraba visitando los gallineros de los vecinos del barrio, que en aquella época eran muy comunes en todo hogar de más de tres integrantes.
Le decían “ pescador” porque había institucionalizado un sistema de captura avícola mediante la utilización de un palo largo, al cual había atado unos cinco o seis metros de hilo de “albañil” que utilizaba al igual que un pescador con mosca, pero en los gallineros..
En la punta del hilo realizaba un nudo especial que le servía para colocar allí algún insecto que atrajera la atención de la gallina invitándola a atraparlo y que al engullirlo se tragara unos centímetros de hilo, suficientes para que Martín con un preciso golpe hacia atrás hiciera que la gallina volara prácticamente del “gallinero a su olla”
Más de un disgusto le costó a Martín y a sus dos hermanas solteronas con las cuales convivía en la vieja casa familiar, este casi vicio de Martín junto al otro que era el trago.
Cuando Martín  no estaba en casa, seguro estaba detenido en la comisaría cebando mate a los milicos con los cuales de tanto verlos habían cultivado una especie de “amistad” con reservas.
Juancho vecino de Martín le dijo un día: Che, en el centro están iniciando una obra y necesitan peones, vamos a anotarnos y nos ganamos unos mangos.
-Estás loco, respondió Martín, no trabajo nunca y a vos se te ocurre que empiece ahora que es verano, hace un calor bárbaro….ni loco.
Esto lo escuchó su hermana mayor que no perdió la oportunidad de recordarle que era un vago y mantenido y que bien le vendría ganarse dignamente unos pesos como lo hace cualquier varón bien nacido.
Le costó a Martín conciliar el sueño esa noche. Tal vez su hermana tenía razón y era hora de comenzar a sentar cabeza; ya casi cumplía los cuarenta y jamás había trabajado de corrido más de dos meses.
Al día siguiente temprano se presentó en la obra, y el capataz le dijo: Y para que sos bueno vos ?
-Para lo que sea Jefe respondió Martín.
-Hay que tirar abajo aquel paredón; sabés hacerlo?
-La pucha que no, si habré tirao paredones dijo Martín sin ponerse colorado, queriendo demostrar a su hermana mayor que él no era ningún vago, y que si no había trabajado antes era porque había encontrado mejores cosas que hacer.
Le dieron una masa tan pesada como sus ganas de trabajar.
Lentamente se encaminó hacia la pared que debía derribar y vio al Juancho y otro peón que golpeaban con fuerza sobre los ladrillos del lado contrario al que él se hallaba.
Martín pensó: voy del otro lado y entre los tres la mandamos abajo en un periquete.
Dio un golpe, seco, inútil, mortificante.
Se preparó para dar otro mientras sentía como el Juancho y su compañero del otro lado golpeteaban sin cesar como enloquecidos.
Levantó la masa y sintió la sensación que solo era el palo con el hilo de albañil que utilizaba para robar gallinas, algo que había hecho siempre y que era tan fácil.
Quienes estaban allí, dicen que Martín ni se enteró cuando la pesada pared cedió y lo cubrió totalmente con cientos de kilos de ladrillos y cemento.
A sus hermanas, cuando le entregaron el cuerpo, les dieron además un viejo bolso de lona verde, y un palo de escoba con unos metros de hilo de albañil fuertemente sujetos en la punta.
Varios son los que dicen que algunas veces cuando cae el sol, allá lejos en el horizonte se dibuja la figura de tres caminantes, que en silencio como tratando de pasar totalmente desapercibidos se pierden entre los débiles rayos del poniente, sin molestar tal cual como vivieron cuando se llamaban Justo,Venancio y Martín, tres polizontes de la vida.  
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Foto 1) Google Imagenes 2) Ushuaia retro

martes, 22 de marzo de 2011

La Máquina del Tiempo.

Quien no ha escuchado alguna vez la frase: "Cualquiera tiempo pasado fue mejor"  dando a entender que los tiempos mejores fueron los que en alguna oportunidad vivimos y que siempre recordamos con satisfacción.
Pero como es norma en  todas las manifestaciones de los humanos, las frases se acomodan a las circunstancias y la contrapartida de  mejores tiempos pasados,  tal vez sea esa que dice el tango:
"Y así viví sin claudicar, a veces bien, a veces mal."
De eso trata "La Máquina del Tiempo"  esta nueva sección que hoy se inaugura y que al igual que otras fijas  de este blog tales como Retrato, y Gracias por la Música aparecerá cuantas veces "el mejor tiempo pasado" lo amerite.
Claro que a diferencia de la máquina del tiempo de la película de Robert Zemeckis "Volver al futuro" ni yo seré el loco científíco Emmett "Doc" Brown como tampoco se podrán  alterar las cosas tal cual cómo sucedieron en su momento.
Solo se trata de un intento de refrescar hechos y personajes que alguna vez "hicieron que recordemos ciertos tiempos" que marcaron a quienes fueron sus contemporáneos, en este caso Raphael y una actuación que data de 1967 algo que muchos como yo, no pudimos disfrutar en su momento y que la Máquina del Tiempo nos permite hacer ahora.
Aquí va:                                              


                       
Raphael "Hablemos del amor"

Video:Dailymotion por Galiza
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