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domingo, 25 de octubre de 2015

Decálogo del político.

Hoy la sartén cambia de mano y por unas horas la tenemos nosotros, que somos algo conocido como "pueblo" pero teniendo en cuenta que cuando la sartén vuelva a las manos de quienes hoy nosotros votaremos, nos sacudirán con ella.
Por eso, tratemos, de ser posible, que el político al cual elijamos reúna estas condiciones que fueron escritas hace ya muchos años por un autor ignoto pero que se conocieron a través del libro "Ética del Legislador" del Notario mexicano Roberto Bernardo Pérez Fernández del Castillo.

Aquí va:

1. Un político es una persona que por sus características propias, decide dedicar su mente, tiempo y esfuerzo al logro de un orden social y al bien común del hombre.
2. Un político debe tener congruencia en el pensar y hacer, subordinando sus intereses personales a los de sus representados.
3. Un político no debe usar su cargo público para vender u obtener favores, o escudarse en el fuero, pues estaría faltando a la ética moral y al compromiso.
4. Un político debe usar su poder de convocatoria (no acarreos), para apoyar acciones que promuevan una mejor calidad de vida del ciudadano común, todo ello dentro de un ambiente de solidaridad y justicia.
5. Un político se ganará la autoridad, confianza y respeto de sus conciudadanos, cuando sus promesas se conviertan en realidades.
6. Un político debe estar convencido de su vocación, lealtad y compromiso de servicio hacia la sociedad que lo alimenta.
7. Un político debe saber doblegar su soberbia y vanidad, sin pretender que es el único que tiene la verdad absoluta; tampoco ridiculizar o criticar a otros por lo mismo que más adelante, él puede ser criticado; debe saber escuchar y aceptar sus errores.
8. Un político no tiene derecho a enriquecerse abusando de su puesto público, o extorsionando por cualquier vía a. quienes debe servir.
9. Un político debe apoyar la libertad de pensar, decir y actuar, respetar los preceptos legales y los valores morales que rigen a la sociedad en su conjunto.
10. Un político debe ser retribuido cabalmente en la medida en que su trabajo prodigue beneficios, bienestar o riqueza a sus conciudadanos; pero, aquel que es corrupto o que corrompe y vive rodeado de lujos, sin importarle quebrantar o defraudar la confianza que le otorgaron los que creyeron en él, tarde o temprano, la sociedad a la que engañó, se lo demandará.

PS: al punto 7 yo le pondría un rostro, si, ese claro.


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