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jueves, 30 de junio de 2016

Inventario

Un mío zio, es decir un tío mío que hace ya muchos años que está tocando la lira, o bien esquivando que algún tridente del averno le acierte en sus posaderas, solía contar que hace ya tiempo, mucho pero  no tanto, era norma de las grandes empresas que luego fue copiada por otras más pequeñas, hacer un inventario, un balance cada 30 de junio y 30 de diciembre.
Ese balance o inventario tenía como base fundamental un principio básico de la economía de aquellos tiempos donde el consumismo no había logrado su punto máximo como ahora y que solo observaba tres reglas  elementales que siempre habían dado resultado: debe, haber, saldo.
Debe: las deudas o compromisos a futuro de la empresa o persona física.
Haber: los créditos propios de la actividad desarrollada y los pagos pendientes de los clientes.
Saldo: la diferencia entre él debe y el haber, donde éste debía ser siempre superior al primero para no sufrir pérdidas que provocaran negatividad en los balances.
Simple, solo: debe, haber, saldo.

Mi tío decía que esto funcionó  bien no solo aquí sino en el mundo que no era como ahora  propiedad de grandes emporios financieros, de cadenas de supermercados, de redes sociales, de periodistas amarillistas, de políticos inescrupulosos, sino de la gente que vivía en su micro mundo y tenía por supuesto, las mismas virtudes y miserias que en el día de hoy solo que no se mostraban en los noticieros ni en el programa de Tinelli, ni en Facebook.
No tuve oportunidad de preguntarle a mi tío si no le resultaba aburrido vivir en un mundo así tan constreñido y limitado pero por lo que cuentan mis mayores tal vez habría respondido que ahora es más agitado, vertiginoso, hasta delirante, pero antes todo era más honesto.
30 de junio, época de balance, de inventario, de saber si tenemos en rojo el debe o el haber está confuso.
Creo que será mejor esperar el segundo semestre, el que hoy termina es muy poco tiempo para saber en qué lugar de esta escalera de solo tres peldaños estamos.,
Solo pido no escuchar: Estamos mal, pero vamos bien.  
Plis,      
      

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