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martes, 3 de febrero de 2015

De nerviosos y melindrosos.

Don  Camilo José Cela solía decir : "No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo."
El nerviosismo es un estado interior de agitación en el que se reduce o se pierde la calma natural. Normalmente, el nerviosismo suele ser una reacción del organismo ante una situación desconocida, poco frecuente o incómoda.

Para Jorge Milton Capitanich, Jefe del Gabinete de Ministros desde hace casi dos años (noviembre de 2013)la situación de enfrentar al periodismo semanalmente no es precisamente algo desconocido, menos aún poco frecuente pero casi seguro que incómodo  sí.
Y parece que el hombre está nervioso y melindroso por esa costumbre suya tan afectada y excesiva en palabras, acciones y ademanes.
Una persona que sufre nerviosismo puede manifestar síntomas asociados como temblor de manos, exceso de sudoración, taquicardia, tics nerviosos en los ojos, inseguridad, miedo y pérdida de concentración. El lenguaje corporal cambia, la voz se eleva y se habla más rápido. Las personas nerviosas tienen la sensación de estar ajetreadas y siempre bajo presión. Suelen ser muy irritables y pierden la calma con facilidad, según lo indica la página www.onmeda.que es  un portal de referencia en información de salud y medicina.
Abrí este comentario con una frase de Cela, y lo cierro con una de Groucho Marx "Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente."

A las pruebas me remito:

                    

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