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lunes, 21 de noviembre de 2011

Vida.

Le preguntaron al hombre, viejo en años vividos pero joven de espíritu, -Que es la vida?- y el hombre respondió: 
“La vida…..un grito entre dos silencios” 
Y en ese espacio a veces demasiado breve, es necesario entender que solo después de un tiempo uno aprende la sutil diferencia entre sostener  una mano y encadenar un alma…
y aprende que el amor no sólo significa acostarse con alguien y que una compañía no significa seguridad,
Y así uno comienza a aprender...,
que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza  a aceptar sus derrotas con la cabeza en alto y los ojos abiertos… 
y aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro, y el futuro tiene forma de caerse en la mitad. 
Después de un tiempo uno también aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema…
Y así uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar  a que alguien le traiga flores…
Y aprende que realmente uno puede aguantar, porque uno es realmente fuerte y realmente vale, y aprende y aprende... y cada día uno aprende, a pesar de los golpes y el sufrimiento… 
Y con el tiempo comprende que sólo quien es capaz de amarnos con nuestros defectos, sin pretender cambiarnos, puede brindarnos toda la felicidad que uno desea.
Con el tiempo también aprendemos que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando durante toda la vida a quienes herimos con ofensas. 
Con el tiempo uno aprende que disculparse cualquiera lo hace, pero que perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo nos damos cuenta que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Y también aprendemos que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados. 
Con el tiempo aprendemos cuan vacilante está el porvenir. que raudo como una flecha voló el presente, y que eternamente quieto está el pasado.
Con el tiempo nos damos cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estuvimos viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo veremos que aunque seamos felices con los que están a nuestro lado, añoraremos con intensidad a los que ayer estaban con nosotros y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprendemos que intentar perdonar o pedir perdón ante una tumba, decir que amamos, que extrañamos, que necesitamos, o que queremos ser amigos, no sirve pues ya no tiene ningún sentido… 
Todo esto desafortunadamente lo aprendemos con el paso del tiempo; a veces, tarde.
Tal vez hoy sea un buen día para reconsiderar algunas cosas, pues aún queda tiempo.
Tal vez……,
Gracias Emir, gracias Humberto Zárraga

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